Fracasos de la ingeniería [2]: El LZ 129 Hindenburg

20 06 2008

El LZ 129 Hindenburg y su gemelo el LZ 130 Graf Zeppelin II fueron los dos mayores dirigibles construidos, y las aeronaves más grandes jamás construidas. 245 m de largo, 41 m de diámetro, 16 bolsas (14 de hidrógeno y 2 de aire) con una capacidad de 200.000 m³ de gas, con un empuje útil de 112,1 toneladas (1.099 MN) gracias a cuatro motores diésel Daimler-Benz de 1.200 CV (890 kW) y que alcanzaba una velocidad máxima de 135 km/h. Fue construido con algodón, barnizado con óxido de hierro y acetato-butirato de celulosa impregnado de polvo de aluminio. Por razones aerodinámicas, las dependencias de los pasajeros se encontraban dentro del propio cuerpo del dirigible, y no en góndolas, con capacidad para 72 pasajeros y 61 tripulantes.

En un primer momento, se pretendió llenar el Hindenburg con helio, pero un embargo del ejército de Estados Unidos sobre este elemento obligó a los alemanes a cambiar el diseño para pasar a usar hidrógeno altamente inflamable.

El 6 de mayo de 1937, tras haber cruzado el Atlántico, el Hindenburg se prendió fuego repentinamente:

A las 19:25, mientras el Hindenburg ya había largado los amarres y se acercaba a la torre, se observó a popa un destello de Fuego de San Telmo (chispas extensas e inermes de electricidad estática). Repentinamente, se prendió fuego en la parte superior de la popa, extendiéndose casi instantáneamente por todo el dirigible mientras la estructura caía lentamente sobre los pasajeros que saltaban desde una altura de 15 m y marinos que ayudaban en las maniobras. Quedó destruido por completo en menos de 40 s y su esqueleto permaneció largo tiempo en el suelo hasta que fue vendido como chatarra.

De las 97 personas que había a bordo sólo 35 murieron, la mayoría de ellas quemadas o aplastadas bajo la estructura. En concreto, de los 36 pasajeros y 61 personas de la tripulación, 13 y 22 personas murieron, respectivamente. Muchos de los tripulantes y pasajeros se salvaron gracias a la rotura de los tanques de agua, que cayó sobre ellos, salvándoles de las llamas.

Tras el desastre y posterior investigación, Adolf Hitler ordenó terminar con toda la flota de dirigibles comerciales.


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