Pues sí, han pasado los exámenes y volvemos de nuevo a clase. Por lo tanto volvemos a madrugar, al menos los que tenemos clases a las 8 de la mañana. Y es que el acto de madrugar es, posiblemente, el peor de todos los actos que te pueden pasar cuando te despiertas.
Nos levantamos, vamos al cuarto de baño, nos lavamos la cara (algunos nos duchamos, eso ya cada uno xD). A continuación nos tomamos nuestro desayuno y nos vestimos para partir a un nuevo interesante día en la vida universitaria.
La verdad, no se cómo será vuestro despertar, pero el mío no es de los mejores. Entre otras cosas porque eso de pensar “déjame 5 minutos más” es ya innato en mí. Tan innato que he faltado a alguna clase de primera hora durante esta semana (y pico) que llevamos después de los exámenes de enero-febrero*. Definitivamente, he de cambiar mis hábitos y madrugar, es decir, habituar a mi cuerpo a dormir justo lo que necesita y no como ahora. De momento he empezado por leer How to Become an Early Riser pero ya veremos si consigo algo.
De todas formas, una cosa está clara. Y es que lo consiga o no, éste lugar (o en su defecto, la biblioteca) será santuario de peregrinaje diario:

*espero que os hayan ido bien.


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